Historia de la playa, ¿un invento very british?

TurismoPlus.ORG /Foto: Pexels

¿Cuándo el hombre convirtió las playas en el centro de lo que es hoy la industria del turismo?

Daniela Beli recogió en Smithsonian.com criterios de historiadores según los cuales apenas fue en el siglo XVIII cuando las playas dejaron de ser un lugar aterrador para convertirse en destino masivo de descanso y vacaciones.

Entre los expertos consultados se encuentra Alain Corbin, profesor emérito de Historia Moderna en la Universidad de la Sorbona de París y autor de El señuelo del mar: el descubrimiento del mar en el mundo occidental, 1750-1840.

El investigador asegura que desde la antigüedad hasta el siglo XVIII la playa despertó el miedo y la ansiedad en la imaginación popular. El paisaje costero era sinónimo de desierto peligroso; era donde ocurrían naufragios y desastres naturales.

Alrededor de mediados del siglo XVIII, según el estudioso, las élites europeas comenzaron a promocionar las cualidades curativas del aire fresco, el ejercicio y el baño marino y comenzaron a preocuparse más por la higiene.

Por aquella época fue cuando los médicos comenzaron a recetar baños en el mar para vigorizar y animar el cuerpo.

Se estima que el primer balneario se abrió en Scarborough, cerca de York, un ejemplo seguido luego por otras comunidades costeras.

Entonces las zambullidas en el mar comenzaron a verse como parte de los tratamientos para varias enfermedades, entre ellas  raquitismo, lepra, gota, impotencia, tuberculosis, problemas menstruales  y hasta melancolía.

John K. . Walton, historiador de la Universidad del País Vasco en España y autor de The British Seaside: Holidays and Resorts in the XX Century, coincide en que fueron los británicos quienes inventaron esta modalidad luego convertida en centro del turismo moderno.

En la década de 1800 esta “moda” se extendió por Europa hasta Normandía, el suroeste de Francia, Italia,  Escandinavia y Alemania y en el siglo XIX llegó al Báltico, el Adriático y luego en el Mediterráneo y el Atlántico comenzaron a aparecer las ciudades de playa.

En las Américas las playas se establecieron como un destino de recreación en el siglo XX, aunque ya desde 1800 la playa de Coney Island, en Nueva York, era utilizada y en 1829 se inauguró allí su primer hotel.

La otra cara de la noneda de la versión idílica de este fenómeno es abordada por Jean-Didier Urbain, profesor de sociología de la Universidad de París-Descartes, quien afirma con el devenir los tiempos se ha privado a la costa de su valor intrínseco.

Gillis alertó en The New York Times  que pese a la ilusión de atemporalidad entre 75 y 90 % de las playas de arena natural del mundo están desapareciendo debido al aumento del nivel del mar, tormentas y erosión causada por el desarrollo de las costas .

Hoy, agregó, se importa arena para satisfacer las expectativas de los turistas y si bien las propiedades junto a la playa se encuentran entre las más valiosas del mundo también son hábitats altamente vulnerables.

Esta oscura valoración no descarta, por tanto, que puedan desaparecer las playas, convertidas en el principal motor del turismo moderno cuando el hombre descubrió todo su potencial de esparcimiento.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: