El montañismo no es solo el Everest

TurismoPlus.ORG Foto Kanenori

El Everest no es, claro está, el único ejemplo de montañismo, aunque sí sea el reto mayor que puede tener esta disciplina, que algunas consideran deportiva, otros turística y hasta filosófica y romántica.

El término puede ser polémico. Pero la filosofía que domina a los mejores alpinistas del mundo es la de vencer “la cima ” y demostrar así que el ser humano es individualmente poderoso.

Y también romántico. ¿Acaso una canción muy popular hace décadas no decía, Tal vez si suba la montaña me querrás al fin?”. Polémicas y amores aparte, el montañismo no nació en el Everest sino en los Alpes al final del siglo XVIII.

Esta considerado en los diccionarios como una disciplina deportiva o recreativa. Su definición es simplemente la realización del ascenso y descenso de montañas.

No obstante es fácil de decir. Más complicado, mucho más, es emprender estas hazañas que también caen en la definición del turismo de aventuras y, si existiera en este mundo explorado hasta el tuétano, precisamente en el de exploración.

Porque el montañismo nació en la misma cuna que la conquista espacial. O sea de ese instinto humano de saber que hay allá en aquel punto remoto como los picos más altos o, si es el caso, las estrellas.

Los riesgos para llegar a las cimas son calculados, pero los accidentes ocurren, tal como dice una frase muy conocida en inglés “shit happens”, que no será traducida ahora.

Los expertos dicen que montañismo no solo es escalar el Everest o cualquier otra elevación en el mundo. También están en el grupo el senderismo o hiking, el excursionismo o trekking, o sea “caminar durante varios días por lugares remotos”, las expediciones, la escalada deportiva, el barranquismo e incluso la escalada en hielo.

Mencionan además el duatlón en montaña, media maratón de montaña y maratón de montaña, esquí de montaña y bicicleta de montaña.

Para practicar cualquiera de estas modalidades los especialistas también dan sus consejos. Proponen que usted se equipe con un mapa partiendo del hecho que seguramente el tramo o la elevación a vencer no estarán en su barrio. También recomiendan que tenga calzado seguro especialmente si trepa una alta montaña donde una buen parte de los accidentes ocurre por causa de zapatos mal seleccionados.

Vista además ropas que lo aíslen térmicamente y sean impermeables. Priorice siempre la seguridad a la velocidad con que haga su hazaña personal, estúdiese bien las técnicas y tenga cuidado con la traicionera nieve.

Algunas reglas más. Escoja bien a su grupo y tenga siempre un plan b, incluyendo el de volver atrás si las cosas no salen como deben salir, especialmente sobre el clima.

Vale la pena decir que el montañismo y sus prácticas más benignas siempre son peligrosas. Usted siempre debe demostrar su deseo de ser un héroe antes que convertirse en una víctima, especialmente si comete alguna negligencia.

La disyuntiva es real.

El Everest ha cobrado cientos de víctimas en su historia de objetivo de alpinistas. Otras montañas, más moderadas, también tienen su saldo aunque no tan cruento. De cualquier manera, no cualquier deporte, modalidad turística o aventura en el mundo tiene la virtud de ofrecerle a mujeres y hombres el sentirse triunfadores desde una cumbre donde se avizore un mundo natural, espectacular y radiante.

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