Cuentos de cataratas

TurismoPlus.ORG Foto:MartaJozsa

Las cataratas siguen siendo formidables atractivos para el turismo, especialmente las del Niágara y las del Iguazú, que, discretamente, guardan secretos.

Pocos turistas saben que una vez las imponentes Cataratas del Niágara se quedaron sin agua.

Ocurrió en junio de 1969. Entonces las autoridades decidieron drenar uno de sus torrentes, una obra colosal. Niagara Falls está en la zona noreste de América del Norte, en la frontera entre los Estados Unidos y Canadá.

Tienen normalmente un ancho de línea de cresta recta de unos 250 metros. Si se mide a lo largo del borde irregular de las cataratas, la cresta es de aproximadamente 290 metros de largo, y el torrente de agua que pasa sobre la cresta de los saltos es de 0,60 metros de profundidad.

La necesidades técnicas llevaron a ingenieros estadounidenses a desviar miles y miles de litros de agua fluyendo cada segundo a la parte canadiense.

Las cataratas se detuvieron tras miles de año fluyendo. Antes de que en noviembre del 69 se colocara la carga de dinamita que destruyó una presa temporal para restaurar el flujo del aguas hacia la parte de Estados Unidos los trabajadores descubrieron dos cadáveres pertenecientes a suicidas, según la prensa de aquel momento.

Las cascadas del Niagara fueron descubiertas por los colonizadores europeos y no solo cumplen una función turística sino también como fuente de energía. El lugar es administrado Nueva York y Ontario. El nombre indígena de las cataratas significa “Trueno de agua”.

Las Cataratas del Iguazú son compartidas también por dos países, Brasil y Argentina. Están entre la provincia de Misiones, argentina, y el estado brasileño de Paraná. Fueron elegidas como una de las Siete maravillas naturales del mundo. Y poseen algún que otro secreto.

Una leyenda cuenta que en el río Iguazú que tributa las cascadas existe una serpiente gigante, “Boi”, que vivía en el interior del río y recibía de los aborígenes sacrificios humanos para aplacar su ferocidad.

Pero una vez más la bestia fue retada por la bella. La leyenda agrega que un valiente guaraní raptó a una doncella elegida para el sacrificio con el fin de salvarla del rito y escapó con ella en canoa por el río.

La monstruosa serpiente Boi entró en cólera y cortó el curso del río, creando así las cataratas y separando lamentablemente a los amantes.

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