En Venecia mire donde se sienta

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El alcalde de la ciudad, Luigi Brugnaro, siguió su duro camino en su propósito de proteger la bellísima ciudad al proponer una multa de casi 600 dólares a quien se siente en un lugar “no designado”.

El texto de la regulación está en debate por parte del Consejo de la ciudad pero si se aprueba será parte de una cruzada por parte de Brugnaro contra los que los especialistas mencionan como “Turismo Excesivo” o “Overtourism” en inglés.

La inquietante medida seguramente obligará a los visitantes a tratar de saber con anticipación dónde puede sentarse o no especialmente después de las grandes caminatas que suelen hacer los turistas por las callejuelas y plazas venecianas.

También se uniría a otros prohibiciones oficiales explicadas como una manera de proteger la ciudad, como las de permanecer en puntos de acceso turístico como la Plaza de San Marcos o el Puente de Rialto.

El alcalde y su gobierno respalda la campaña #EnjoyRespectVenezia que se aplica desde el inicio de este verano. Otra medida prohíbe a los grandes cruceros “entrar” en una amplia área marítima de la bahía de la localidad.

Las órdenes sobre cómo comportarse un visitante -y también un local aunque estos parecen ya acostumbrados y son poco numerosos- ya son tantas que algunos piensan ya en un código de disciplina.

De acuerdo con la prensa veneciana, las personas en Venecia deben caminar por la derecha, no pueden demorarse demasiado cruzando puentes, deben abstenerse de caminar con traje de baño y de alimentar palomas.

Además deben cumplir con reglas normales de normalidad como tirar basura, hacer graffiti y colocar objetos en los monumentos como símbolos para atraer suerte.

Medios de prensa recordaron que Venecia llegó a intentar separar a turistas y lugareños durante el fin de semana del Primero de Mayo último. Todas han sido acciones urgentes para garantizar la seguridad, la seguridad y la habitabilidad públicas, de acuerdo con las explicaciones del alcalde.

Otras ciudades en Italia que atraen mucho turismo han decidido seguir los consejos de Brugnaro. Florencia prohibió comer comida rápido en medio de la la calle. Quien lo haga enfrentará también una multa de 500 euros, o sea al cambio casi 600 dólares.

El exceso de turismo ha llevado a otros lugares por el mundo a prohibir incluso el alquiler de alojamientos “no autorizados”.

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