Los pollos salvajes de Kauai, ¿De regreso al futuro?

TurismoPlus.ORG / Foto: Yves Chaput (Pexels)

Aunque se supone que los pollos de granja actuales descienden de una especie de faisán domesticado hace más de 7,000 años, en la isla de Kauai, Hawai, se registra un fenómeno reversivo: los pollos vuelven al estado salvaje de sus antecesores.

En el número de junio de 2018 de la revista National Geographic el biólogo Eben Gering aborda las 2 teorías fundamentales del origen de estos animales de peculiar conducta:

¿Descienden de las aves que los polinesios llevaron a Hawai hace unos mil años o de las aves de granja introducidas más recientemente?

De acuerdo con pruebas genéticas son una mezcla de ambos, afirma Eben, un biólogo de la Universidad Estatal de Michigan para quien la cría de estos pollos salvajes con los domésticos podría agregar diversidad genética y hacerlos más resistentes.

Por lo pronto muchos turistas consideran estas aves una atracción más en Kauai, donde las gallinas pueden verse en las calles, estacionamientos, bosques y hasta playas y el fenómeno se extiende a otras islas.

Gering afirma que para sobrevivir fuera de las granjas desarrollaron una diversidad de estilos de vida, desde comer basura y comida para gatos hasta ser alimentados por turistas en la playa y comer artrópodos.

Usualmente se considera que los pollos actuales son una versión (más grande) de las aves rojas de la jungla, familiares del faisán del sudeste asiático domesticado hace más de 7,000 años.

La Historia del Pollo

El hilo conductor nos lleva a la actualidad, cuando el pollo es un alimento básico de la mayoría de las mesas y se convirtió en una rama muy productiva de la llamada comida rápida que desde Estados Unidos invadió todo el mundo.

En otro artíclo de National Geographic, la investigadora Maryn Mckeena asegura que antes de 1948 el pollo no era un pilar de la alimentación pero su sorprendente expansión se debió a un concurso para criar un ave más grande y mejor.

Su título Big Chicken fue elegido el Mejor Libro de Ciencias por Amazon en 2017, Smithsonian, and Science News y Best Food Book de ese año by Civil Eats, entre otros galardones.

Según la autora, en 1925 había más de seis millones de granjas en los Estados Unidos, en comparación con dos millones ahora, pero la mayoría eran pequeñas propiedades dedicadas a los cultivos y animales, entre ellos pollos de una mayor variedad que hoy.

El número de enero de 1921 del American Poultry Journal contenía 6 páginas de avisos clasificados con docenas de variedades de cientos de criadores: Anconas de peine único, De acuerdo con la investigación, la mayoría de las granjas tenían pequeñas bandadas de hasta 200 pollos, y la mayoría eran utilizadas para obtener huevos. Solo se vendían para comer cuando las gallinas se avejentaban o amenazaba una sobre-población.

A partir de su adaptación a las condiciones del lugar y la influencia de los concursos avícolas la gran cantidad de variedad se fue reduciendo con el tiempo.

Hitos importantes de esta historia fue la aparición en 1923 de la primera incubadora eléctrica, que posibilitó un considerable incremento de la producción y la propuesta de Howard C. Pierce, director de investigación de los supermercados A & P Food Stores, de desarrollar un pollo con un pecho como el de un pavo.

El pollo de mañana

A partir de esta idea se lanzó el concurso Chicken of Tomorrow, organizado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con el respaldo de A&P y las principales organizaciones avícolas y de huevos del país.

El proceso se inició con concursos estatales en 1946  hasta llegar a una competencia nacional en Delaware, en 1948 y el resultado de las iniciativas fue descrito por el Saturday Evening Post en 1947:

“Un pájaro lo suficientemente grueso para alimentar a toda la familia, un pollo con carne de pechuga tan espesa que se puede cortar en bistecs, con muslos que contienen un mínimo de hueso enterrado en capas de jugosa carne”

Había nacido lo que en muchos países comenzó a llamarse “el pollo americano”.

En junio de 1948 los jueces anunciaron el ganador: Charles Vantress de California, con un híbrido de plumas rojas de New Hampshire (el ave de carne más popular entre los cultivadores de la costa este) y una variedad de Cornualles de California.

El éxito fue rotundo y 3 de las 5 cadenas de restaurantes estadounidenses de más rápido basaron su menú en el pollo, que también comenzó a ser un plato favorito en la mesa hogareña.

A ello se sumó en la década de 1950 el descubrimiento de que los piensos mezclados con antibióticos permitían alos pollos crecer el doble de rápido.

Pero con este desarrollo se perdieron razas puras, pues en la búsqueda del pollo más productivo ganó la hibridación. También cedió terreno la alimentación orgánica para abrir paso a los antibióticos.

El futuro del pollo

Ahora 60 años después del gran concurso que cambió la mesa de la Humanidad, Mckeena re-analiza las lecciones de esa competencia.

La investigadora dijo a National Geographic que  las razas de pollo se convirtieron en propiedad intelectual, un cóctel genético en la actualidad perteneciente a 2 compañías en el mundo, como, en su opinión, está sucediendo con la carne cultivada en laboratorio.

La investigadora cree que si hubiera un concurso de Chicken of Tomorrow hoy sería para buscar el pollo de antaño, para volver a razas de aves con algunas características que la industria está empezando a buscar de nuevo.

Los productores y los consumidores rechazan la hibridación extrema y la “gigantización”, lo que hace que el pollo sea cada vez más grande y las gallinas no puedan pararse por sí mismas. La carne –dice- tampoco es tan buena como antes.

Ahora algunos productores están presionando hacia atrás el reloj. Los pollos son criados para comer más despacio y crecer más despacio. Tienen más energía y se mueven más.

Global Animal Partnership certifica las formas en que se produce carne y en 2016 propusieron la iniciativa de “pollo de bienestar más alto” que avanza hacia pollos de crecimiento más lento para el año 2024, un par de semanas más en la vida de la gallina.

Un tema principal del libro de McKeena es el peligro de las cepas de bacterias resistentes a los antibióticos, pero afirma que la presión del consumidor está obligando a producir más pollos libres de antibióticos.

Mientras los consumidores buscan en los supermercados la carne más sana, tendencia que se impone pese a los precios… los turistas visitan las aves de Hawai, donde también algunos como Eben estiman se puede hallar el pollo del futuro, con una vida más parecida a la de antaño.

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