La isla de Pascua limita el turismo

TurismoPlus.ORG Foto: Marlhans

La isla de Pascua, un singular atractivo natural y cultural mundial, decidió unirse a quienes en el mundo rechazan un “turismo excesivo” y limitó las estancias que hagan los visitantes de vacaciones a solo 30 días.

La isla, que es territorio chileno, ha sido el foco de preocupaciones de expertos que aseguran que deben preservar no solo su entorno natural sino también su cultura ante los embates del turismo demasiado numeroso.

Pascua es una remota isla volcánica en la Polinesia. Su nombre nativo es Rapa Nui.

Su fama y atractivo vienen además de por su naturaleza de sus sitios arqueológicos, incluidas cerca de 900 estatuas monumentales llamadas “moáis”. Fueron creadas por sus enigmáticos habitantes entre los siglos XIII y XVI.

Son figuras humanas talladas con cabezas demasiado grandes, a menudo, apoyados sobre enormes pedestales de piedra llamados ahus. Los expertos y ecologistas aseguran que un exceso de turismo al año, que sobrepasa los 100.000 visitantes, puede tener un efecto destructivo sobre la isla a partir de sus propias características.

Debido a su geomorfología y estructuras hidrogeológicas e insulares, la llegada de turistas a la isla, en aumento año tras año y sus limitaciones en espacio e infraestructuras, parece estar generando ya graves problemas medioambientales.

Un riesgo es la basura que trae consigo la ola de visitantes porque la Isla de Pascua tiene solamente dos vertederos que no cumplen con las regulaciones sanitarias, de acuerdo con inspecciones legales. Tampoco los vertederos constituyen una solución sostenible para la gestión de residuos, sobre todo porque hay un alto riesgo de contaminación de las aguas del acuífero, lo que sería una verdadera catástrofe ambiental.

Esos vertederos promueven la proliferación de mosquitos y roedores – que ya son una plaga para la isla – así como los mosquitos portadores de la fiebre del dengue, lo que pone en riesgo la salud pública.

Estudios especializados señalan además que las emisiones de contaminantes del aire han experimentado un gran aumento en la Isla con el incremento de los vuelos desde el continente como causa principal.

También la biodiversidad está bajo ataque.

El volcán Rano Raraku es por ejemplo uno de los principales sitios de anidación para una serie de aves marinas pero la presencia de turistas causa estrés a los animales, sobre todo cuando se acercan a sus nidos y hacen ruido.

Bajo la crítica están también las actividades marinas en Pascua, como el buceo, snorkelling y pesca recreativa que provocan degradación de los hábitats marinos y disminución de la pesca.

Otro fenómeno es que los visitantes temporales comienzan a establecerse en el lugar sin la menor intención de marcharse. Eso ha doblado la población local con los consiguientes cambios de costumbres y cultura.

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