Colombia agrega una joya al turismo científico

TurismoPlus.ORG / Foto: Andrea Guerrero (Pixabay)

Colombia posee la segunda tasa más alta de biodiversidad del mundo, detrás de Brasil, y ahora con la paz se abren nuevas opciones para conocer regiones que estuvieron vedadas tanto a científicos como al turismo.

El municipio de Anorí, a unos 80 millas de Medellín, es uno de ellos y es considerado por los expertos un lugar espectacular en términos de biodiversidad.

Del 17 al 31 de julio de 2018 se realizó la 18 Expedición Colombia Bio centrada en esta ocasión en  esta zona de Antioquía, inexplorada durnte años por los científicos debido al conflicto armado.

En total 52,000 hectáreas de bosque húmedo tropical continuo, con presencia de gran diversidad de especies, algunas desconocidas para la ciencia.

Cuando miramos la biodiversidad de Colombia vemos que destacan dos lugares: el Chocó de los Andes y el Pacífico y Anorí se sienta justo donde se encuentran los dos, dijo a National Geographic el profesor de biología Juan Fernando Díaz.

Esa región posee algunos de los bosques tropicales más ricos de la Tierra, en opinión de expertos que participaron en la expedición que unió a investigadores universitarios, fuerzas de paz de la ONU, miembros de la comunidad local y a guerrilleros desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Los científicos afirmaron que encontraron especies raras, y probablemente nuevas, entre ellas una palma de hojas plateadas con largas hojas en forma de cuchilla que irradiaban un círculo desde un punto central.

En opinión de Dino Tuberquia, profesor de biología en la Universidad CES de Medellín, se trata probablemente de la primera evidencia de la palma noli (Chelyocarpus dianeurus) en el área, e incluso podría ser una especie nueva.

La palma puede crecer hasta 18 pies (6 metros) de altura con hojas masivas y circulares que alcanzan hasta 6 pies (2 metros) de diámetro. Anteriormente solo se sabía que crecía en una pequeña parte de la costa pacífica de Colombia.

El equipo cree que encontraron al menos cinco nuevas especies de plantas, pero se necesitan más investigaciones para confirmarlo.

Los especialistas en botánica del grupo identificaron también la palma de cera en peligro crítico Ceroxylon sasaimae, que había sido redescubierta en 2011 y hasta ahora se creía que no quedaban más de 200 ejemplares en el planeta.

Durante el viaje, el equipo de investigación también identificó un ratón que vive en un árbol y una especie de orquídea, algunos de cuyos hallazgos pueden ser nuevos para la ciencia si las investigaciones confirman las primeras apreciaciones.

La conservación de ese “milagro de la biodiversidad” fue una consecuencia involuntaria del conflicto armado con el grupo guerrillero más antiguo de América Latina, en opinión de Carlos Ivan Lopera, coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El reto ahora es preservar la naturaleza en su estado actual y al mismo tiempo abrir oportunidades económicas para los lugareños que podría dar lugar a la creación de un nuevo destino del turismo científico. 

 

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