¿El cambio climático es real?

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El cambio climático, un fenómeno difícil de ver todos los días tiene una expansión global no tan lenta como se podría suponer y ha entrado por ello en la agenda turística internacional.

La proliferación planetaria del deshielo excesivo de los polos, el aumento del poder de los huracanes en el trópico, las sequías que duran años en ciertas regiones y las penetraciones del mar en las islas, amenazándolas, son poderosas advertencias que tiene la industria global del turismo, que vive de la naturaleza.

El Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili, reflejó tales preocupaciones al pedir al sector turístico internacional que tome más medidas para combatir el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. Lo hizo ante la 30 reunión conjunta de sus Comisiones para Asia Meridional y Asia-Pacífico , que se reunieron en Fiji.

Los expertos abogaron ante la conferencia por alianzas e incentivos más fuertes entre los gobiernos, las empresas y, de forma crucial, entre los propios turistas para marcar una diferencia en los esfuerzos de acción climática.

La opinión generalmente aceptada es que las políticas sensatas deben basarse en pruebas precisas, que requieren que el sector turístico mida mejor su impacto en la sostenibilidad, según Pololikashvili.

Las observaciones se hicieron como parte de un seminario regional sobre cómo el turismo impacta en los esfuerzos de desarrollo sostenible en la región y en el mundo, celebrado como parte de la reunión en la ciudad de Nadi, en Fiji.

Esta fue la primera reunión de la Comisión Conjunta celebrada en una nación insular del Pacífico. Quienes asistieron a la conferencia probablemente solo tuvieron que asomarse a las ventanas de la sede para comprender que combatir el cambio climático es vital.

Fiji ha sido un largo tiempo para el turismo mundial un archipiélago de 333 islas bañadas por el sol en el Pacífico Sur, cerca de Australia y Nueva Zelanda, con alojamientos asequibles desde resorts exclusivos de 5 estrellas hasta incluso una isla para quien pueda disfrutarla solitario.

El enigma es cómo mantener el clima estable en las islas paradisíacas en medio de procesos cambiantes incontrolables.

Un buen ejemplo del enemigo climático que enfrenta la industria del turismo en Fiji es lo que sucedió en el pueblo remoto de Tukuraki en las montañas de la provincia de Ba. Fue destruido hace más de 5 años por un deslizamiento de tierra que trágicamente se cobró la vida de una familia joven.

Más del 80 por ciento de la aldea fue diezmada y, como resultado, la comunidad se vio obligada a evacuar sus tierras tradicionales, con riesgo de nuevos deslizamientos de tierra.

La comunidad ha estado viviendo en hogares improvisados y temporales desde y durante este tiempo fueron nuevamente golpeados por un desastre cuando el ciclón Evan de categoría 4 se estrelló contra ellos en diciembre de 2012, seguido por el ciclón más severo en la historia de Fiji, el ciclón Winston, en 2016.

Como resultado de un programa llamado Proyecto de seguridad en el Pacífico, el nuevo pueblo de Tukuraki se construyó con estándares diseñados contra desastres naturales y para resistir los ciclones de categoría 5.

Los eventos relacionados con el cambio climático y los desastres climáticos son hoy una realidad para muchos en el Pacífico, ya que cada vez más personas se ven obligadas a mudarse o consideran la necesidad de abandonar sus tierras como resultado de los cambios en los patrones climáticos.

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