Belice, o como desarrollar turismo sin dañar el paraíso

TurismoPlus.ORG / Foto: HunterFoy (Pixabay)

Belice, con apenas 22,800 kilómetros cuadrados y menos de 500,000 habitantes, recibe 1,4 millones de turistas (3 cuartas partes en cruceros), sustentado en bellezas naturales relativamente poco conocidas como su barrera de arrecifes y sus densas selvas

Pero hay más, porque a sus paisajes casi vírgenes suma una política de protección al medio ambiente y desarrollo sostenible que según la consultora de turismo y viajes Skift lo convierte en un caso de estudio para los interesados en un turismo con la menor afectación posible a la ecología.

Y algo debe estar haciendo bien, porque la pequeña nación centroamericana con costas al Caribe registró en el primer semestre de 2018 un aumento del 17,1 por ciento de sus visitantes que pernoctan.

Tras alcanzar algún renombre como destino de mochileros, Belice se ha ido adentrando también el turismo de lujo  que también quiere disfrutar de sus cayos, selvas y ruinas maya, como el Caracol, Lamanai o Altún Ha y el atolón de Great Blue Hole.

A principios de 2018 Hilton abrió su Hilton Resort & Beach Club, mientras que para fines del mismo año se prevé la inauguración del Itz’ana Resort and Residences., Marriott International anunció que abrirá en 2010 el Belice Alaia.

Para 2021 se proyecta el Four Seasons Resort and Residences Caye Chapel, con bungalows sobre el agua.

También se sabe que Leonardo DiCaprio está involucrado en la construcción de un resort ecológico centrado en el turismo de bienestar (wellness) en Blackadore Caye que aún no anuncia su apertura, pero se espera sea en 2018 o 2019.

¿Afectará esta ola de construcciones el medio ambiente y el aislamiento que precisamente constituye una de las principales atracciones de Belice? Es posible, aunque hay signos alentadores de que los desarrolladores no estén interesados en matar la gallina de oro.

Bryant McClain, director de ventas y marketing de Itz’ana Resort & Residence, dijo a Samantha Shankman,  de Skift, que parte de su misión es devolver algo a la comunidad local, mejorar la belleza natural y priorizar la sostenibilidad social y ambiental.

Para ello aseguró que se utiliza solo madera de origen sostenible, materiales locales y artesanos locales para crear el mobiliario, gestión de aguas residuales, recolección de agua de lluvia, sistemas de iluminación LED y paneles solares, entre otros aspectos.

Ello va de la mano de acciones tomadas por el gobierno de Belice que pone reglas de juego a los desarrolladores, prohibió el plástico de un solo uso y dictó regulaciones para la protección de manglares y arrecifes.

Esas reglas para el turismo se suman a la limitación de explotación del petróleo en algunas áreas.

Para cumplir las directrices Four Seasons Caye Chapel anunció que el diseño de ese resort fue hecho para garantizar un impacto neto cero y colaboró ​​con el Departamento de Medio Ambiente de Belice para mitigar el impacto durante y después de la construcción.

El complejo de Four Season incluirá un centro de naturaleza y conservación para replantación de la flora nativa, un vivero, un programa de resiliencia de playa y un jardín orgánico.

La pregunta ahora es si realmente se cumplirán las buenas intenciones declaradas de los hoteleros compelidos por el aumento de la conciencia ecológica o las regulaciones gubernamentales… o ambas.

De cualquier modo, Belice es un caso para seguir de cerca, porque puede significar un ejemplo de que ciertamente se puede desarrollar el paraíso sin dañarlo (o con la menor afectación posible)

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