Historia de Amor: Ballenas jorobadas en Ecuador

TurismoPlus.ORG / Foto: Pete Linforth (Pixabay)

Las famosas ballenas jorobadas arriban en julio de cada año a las costas de Ecuador tras viajar unos 8.000 kilómetros desde la Antártida para abrir una ansiada temporada de avistamiento que atrae a miles de turistas a las costas del país sudamericano.

El primer grupo de cetáceos está integrado por machos jóvenes que esperan a sus parejas hembras para realizar una etapa de apareamiento desde julio hasta agosto.

Un mes más tarde arriban las hembras preñadas para parir a sus crías en aguas cálidas luego de 11 meses de gestación.

Los animales proceden de las frías aguas de la Antártida y viajan hacia el norte para instalarse frente a la línea costera que comienza en Perú y se extiende hasta Costa Rica y Panamá.

Para el ministerio de Turismo de Ecuador, el espectáculo de las ballenas jorobadas constituye un recurso ecoturístico sustentable que beneficia a la población de la costa de las provincias de Esmeraldas, Manabí, Santa Elena y El Oro.

Este período también es utilizado por los científicos en busca de nueva información sobre la vida y actividad de los cetáceos, así como su relación entre los de su misma especie.

Este tipo de animal habita en todos los océanos del mundo y cada año cubren una ruta migratoria regular que puede llegar a los 25.000 kilómetros entre sus lugares de alimentación en aguas templadas y polares y de apareamiento y alumbramiento en climas tropicales.

Al comenzar la etapa de avistamiento, el titular ecuatoriano de Turismo, Enrique Ponce de León, indicó que se trata de un período de “la más romántica historia de amor y procreación que tiene como único objetivo la supervivencia de la especie”.

Los sitios ideales para la observación son los balnearios de Salinas y Ayangue (provincia de Santa Elena), Atacames (Esmeraldas), Santa Clara (El Oro) y Puerto López (Manabí), donde existen servicios especializados sobre el tema.

Con motivo de la temporada, las autoridades emitieron una guía con recomendaciones y un reglamento que deben cumplir los amantes de este tipo de atracción turística, que el año pasado sumaron unos 100.000 visitantes.

En ese sentido, recordaron que los operadores de turismo deben contar con los necesarios registros, licencia y póliza de seguro para todos los pasajeros que aborden las embarcaciones destinadas al avistamiento, las cuales deben mantenerse a no menos de 10 metros de las ballenas y a 50 de los delfines que nadan en la misma zona.

Otras indicaciones están relacionadas con el comportamiento de los turistas en los barcos, en especial mantenerse sentados y no arrojar desperdicios al mar ni realizar labores de pesca.

Ecuador trabaja por convertirse en una “potencia turística”, según el ministro, y en el primer trimestre de este año ese sector ingresó 584 millones de dólares, para un crecimiento del 46,3% frente a igual período de 2017.

En ese lapso el país recibió 1.8 millones de visitantes extranjeros. En junio de 2018 la cantidad fue de 218.470, un 60.5% con relación al mismo mes del año pasado.

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