La ruta de Macondo en Colombia

TurismoPlus.ORG

Tras los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla, Colombia disfruta de una valiosa oportunidad para impulsar su turismo, en una tierra que para muchos trae siempre a la memoria el realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Precisamente uno de los programas que gana fuerza es la denominada Ruta de Macondo, la imaginaria población de Cien años de soledad.

Aunque Macondo no existe, si está al alcance del viajero Aracataca, la población polvorienta preferida por las mariposas, donde nació y vivió el escritor  y es considerada la inspiración para el lugar imaginario de su obra cumbre.

Si se llega por tren, de inmediato el visitante puede identificarse con la vieja estación (aunque reconstruída), cerca de la cual se levantá el monumento de Remedios, la bella, que en Cien años de soledad desaparece entre “el aleteo de las sábanas que subían con ella”

Un punto fuerte del recorrido es la vivienda donde el escritor vivió con sus abuelos, hoy convertida en Casa Museo Gabriel García Márquez, uno de los lugares más visitados de Aracataca.
La ruta incluye la escuela María Montessori, donde estudió y hoy es un Centro de Desarrollo Infantil, la iglesia San José, donde fue bautizado.

La Casa del Telegrafista, donde vivió su padre, fue declarada patrimonio nacional y en la actualidad se muestra como un museo de historia de las comunicaciones que –por supuesto- exhibe una colección de libros de García Márquez.

Un inconveniente de este recorrido es que debe hacerse en un solo día, pues Aracataca cuenta con un limitado número de habitaciones para hospedaje, algo incongruente con la que se supone podría ser una de las principales atracciones del turismo colombiano.

Pero a pesar de los obstáculos más de 20 mil personas de diversos países llegan por día a Aracataca, una muestra de la admiración por la trayectoria del Premio Nobel.

Al margen de los lugares vinculados a la vida del escritor, la vista de la Sierra Nevada de Santa Marta impresiona al viajero interesado en acercarse al que García Márquez convirtió en un lugar mágico.

En Arataca se pueden adquirir también piezas de artesanía como las prendas tejidas por por las indígenas y degustar delicias gastronómicas como la iguana guisada en leche de coco, sopa de mondongo y otros platos a base de chivo o conejo.

Aracataca es la realidad, Macondo la magia, pero ambas quedaron fundidas por la imaginación de García Márquez que, sin proponérselo, brindo a los viajeros la oportunidad de conocer un lugar exótico y maravilloso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: