Rocadragón de Juego de Tronos… existe

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La ermita de San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo (Vizcaya) vive una apoteosis turística inesperada, debido a la constante presencia de admiradores de Juego de Tronos que descubren la posibilidad de visitar uno de los escenarios más fantásticos de la serie.

Para intentar controlar la afluencia, las autoridades establecieron en Semana Santa un sistema de tickets, aunque gratuito, entre otras acciones.

La mayor presencia de turistas interesados en ver lo que en Juego de Tronos es el castillo de la Isla de Rocadragón se registró en agosto de 2017, cuando llegaron al lugar 142.219 visitantes y provocaron algo cercano a un caos.

De todas formas, las autoridades no piensa prescindir del ingreso que significa la popularidad generada por la serie televisiva de HBO y ya anunciaron planes para aprovecharla.

La Diputación de Vizcaya estudia cobrar por el acceso y según los estimados podría recibir de 27 a 33 millones de euros al año.

Entre las perspetivas está también aumenar de 370 a 500 las plazas actuales de estacionamiento, adaptar la regulación del tráfico a las nuevas circunstancias y mejorar el estado de senderos y rutas.

El lugar se ha convertido desde la aparición de la serie en el segundo foco turístico de la región, sólo superardo por el museo Guggenheim.

San Juan de Gaztelugatxe se encuentra en un islote al que se llega por escaleras talladas en la piedra que en total tienen 241 escalones hasta la ermita, en medio de un paraje áspero pero apabullante y tan fantástico como Juego de Tronos.

La pequeña isla se halla 35 kilómetros al este de Bilbao, capital de la provincia de Viscaya, con una pequeña iglesia en su punto más elevado dedicado a San Juan Bautista, quien según versiones visitó el lugar en algún momento.

La tradición indica que si el visitante quiere obtener un deseo, debe hacer sonar tres veces la campana situada delante de la fachada del templo, que ha sido destruída y reconstruída varias veces a lo largo de varios siglos.

Pero no siempre fue un templo, pues fue utilizada también como bastión de los señores de Vizcaya en su enfrentamiento con el Rey de Castilla, Alfonso XI.

Esta peculiar edificación representa en Juego de Tronos la fortaleza de la Isla de Rocadragón, dominada por la Casa Targaryen hasta que el rey Robert I la entregó a su hermano Stannis Baratheon.

Gracias a las tecnologías de la cinematografía, en la serie la ermita es convertida en un palacio construido por magos con fuego y cincel, pero el ambiente que lo rodea es el mismo que puede apreciar el visitante, admirador o no de las fantasías que arrebatan a millones de televidentes en todo el mundo.

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