Montenegro, la próxima joya del Adriático

TurismoPlus.ORG / Foto: Анна Семенова (Pixabay)

La solicitud de incorporación de Montenegro a la Unión Europea funcionó como un estimulante para su industria turística y convierten al país en la posible próxima joya de los viajeros que buscan horizontes poco conocidos.

Cuando algunos de los más populares destinos del mundo comienzan a quejarse de lo que llaman el turismo excesivo, el pequeño país europeo puede ser una buena opción con sus 300 kilómetros de costas al Adriático y más de 70 kilómetros de playas.

Adelantándose a lo que puede ser un aumento de la demanda, en julio de 2018 fue inaugurado el hotel de lujo The Chedi Lustica Bay, en Tivat, en el suroeste del país, con 111 habitaciones, 2 restaurantes y bares, un spa, piscina interior, infinity pool, una playa privada y salones de reuniones.

Jens Freise, gerente de Orascom, auguró para el hotel un futuro de éxito como El Gouna (Egipto) o Salalah (Omán), otras instalaciones recientes de la compañía.

El hotel montenegrino es propiedad de Orascom Holding del egipcio Samih Sawiris, quien también es accionista principal del turoperador egipcio-alemán FTI Group y de Raiffeisen Touristik Group.

Coincidentemente FTI anunció el inicio de vuelos directos desde Alemania al Aeropuerto de Tivat y en la misma área se proyectan ya 6 nuevos hoteles para los próximos años.

Entre esos proyectos la española Meliá Hotels International anunció que construye su primer hotel en el país balcánico en la playa de Petrovac, cerca de la ciudad de Budva, operado por la marca Meliá Hotels & Resorts y con 114 habitaciones.

Historia de Montenegro.

Con una superficie de apenas 13,812 kilómetros cuadrados y  solo 626,000 habitantes, Montenegro es uno de los países más desconocidos de Europa y a diferencia de lo usual tiene 2 capitales:  Podgorica y  Cetiña, esta útima considerada Antigua Capital Real.

Luego de siglos gobernado como un Principado, se reconoció com país independenciente en 1878, cuando se convirtió en reino y luego de la Primera Guerra Mundial se incorporó al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos que tras la Segunda Guerra Mundial pasó a ser la República Federativa Socialista de Yugoslavia.

Tras la desaparición de Yugoslavia, Montenegro se incorporó a la Federación de Serbia y Montenegro, pero en 2006 su población decidió mediante referendum convertirse en país independiente, tras lo cual se hizo miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y presentó su candidatura a la Unión Europea.

Es de destacar que Montenegro fue el único país de Yugoslavia que no sufrió un conflicto bélico como consecuencia de la desintegración de esa federación.

Curiosamente su incorporación a la OTAN en 2017 no pareció agradar a los gobernantes de Rusia ni Estados Unidos.

El canciller ruso Serguei Lavrov consideró el ingreso de Montenegro en la OTAN de “absolutamente artificial e innecesario”, de acuerdo con una versión de Sputnik.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en tanto, puso a Montenegro en el centro de atención noticioso mundial cuando dejo entrever a un reportero de Fox News  que  su país no iría a una guerra por defender ese pequeño país europeo.

¿Qué Ver?

Budva, el balneario escogido por Meliá ara desembarcar en Montenegro, está ganando reconocimiento por una activa vida nocturna sobre todo en los callejones de su centro histórico.

Este destino que apenas están descubriendo los viajeros tiene ya en la ciudad medieval de Kotor una pintoresca bahía que atrae cada vez más cruceros, desde donde se puede acceder por carretera a otros sitios que ofrecen todavía el placer de sentirse descubridor.

Herceg Novi, en la que resalta su paseo marítimo; Risan conocida por sus mosaicos romanos; Perast, frente a las islas San Jorge y Nuestra señora de las Rocas, son algunas de las opciones.

Para los viajeros de altos ingresos existe un resort exclusivo en la isla de Sveti Stefan, cerca de Budva y los amantes de la Historia encontrarán un placer particular al visitar Cetinje, con una visible influencia austro-húngara.

Menos llamativa Podgorica, la capital, también tiene su encanto que la hace diferente al cmún de las ciudades europeas.

Y para admirar las montañas que dieron nombre al país, una de las posibilidades es viajar hasta el monasterio de Ostrov, visitado por creyentes o turistas interesados en la Cultura y la Historia.

Para los amantes de los lagos también está Skadar, en la frontera con Albania –otro país europeo por descubrir- y el Slansko cerca de Nikšić, donde el viajero podrá tener el placer adicional de visitar la fábrica de la cerveza nacional de Montenegro.

Gastronomía

Su cocina tiene gran influencia italiana y turca, entre otras, en correspondencia con el pasado histórico del país, incluyendo la mediterránea, sobre todo en sus costas.

Entre sus platos principales, algunos de ellos variantes de otros típicos de los balcanes, son el  Kačamak (harina de maíz y papas), el Japraci (col rellena de carne de ternera y arroz), Brav u Mlijeku (cordero cocinado en leche) el Popeci (filete de ternera enrollado con queso y jamón).

Así como las albóndigas Ćufte y el Cevapi (de carne molida a la brasa), el burek (empanada) típico de la región balcánica), entre otras.

Y para beber, por supuesto, el café turco, la rakija (aguardiante de cerezas o uvas) los vinos (particularmente de las variedades Vranac y Krstac, cultivadas en el sur)  y la cerveza de  Nikšić.

Estas y otras joyas montenegrinas no solo hacen llamativo el pequeño destino europeo, sino también demuestran que existen todavía lugares por descubrir en la industria turística, más allá de los reconocidos y cada vez más superpoblados.

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