Macedonia cambia de nombre

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Quienes piensen viajar a Macedonia (en la ONU Antigua República Yugoslava de Macedonia) deben estar al tanto de los acuerdos parlamentarios y negociaciones políticas en ese país y Grecia para saber la denominación del estado que visitarán.

Ahora esos órganos legislativos deben aprobar un acuerdo logrado el 12 de junio entre los dos gobiernos que permitirá a Macedonia llamarse “Macedonia del Norte” y a Grecia terminar con un conflicto con sus vecinos.

La disputa comenzó a principios de la década de los años 90 del siglo pasado, cuando se desintegró la federación de Yugoslavia, Macedonia se independizó y pretendió llamarse Macedonia en honor al conquistador Alejandro Magno.

Los gobiernos griegos vieron desde entonces esa aspiración como un peligro, por considerar que escondía pretensiones territoriales sobre la provincia griega del mismo nombre donde se considera nació Alejandro Magno.

Para complicar las cosas, el nuevo estado eligió como bandera el Sol de Vergina, símbolo de la casa real de la antigua Macedonia y le dio el nombre de Alejandro Magno al principal aeropuerto de su capital, Skopje, y a una avenida de la ciudad.

Ante la oposición de Grecia, las autoridades macedonias debieron cambiar la bandera (que estuvo vigente hasta 1995), aunque la actual sigue recordando el Sol de Vergina, hallada en territorio heleno.

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Bandera de Macedonia vigente hasta 1995 y la actual.

Un hecho clave en esta historia reciente es que la disputa provocó que Grecia no aceptara con ese nombre el ingreso del nuevo estado a la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlantico Norte (OTAN) con ese nombre.

Las autoridades de Macedonia comenzaron entonces a barajar la denominación de Alta Macedonia, pero finalmente los primeros ministros Alexis Tsipras, de Grecia y Zoran Zaev, de Macedonia, acordaron la de Macedonia del Norte.

Si bien el nombre no deja satisfechos a todos los griegos, un elemento clave es que Zaev se comprometió a modificar la Constitución y el acuerdo especifica que el nombre no tiene relación con la Antigua Grecia, como tampoco su idioma.

Pero el camino no es fácil. En las dos naciones se vienen realizando manifestaciones en contra del acuerdo y el presidente macedonio, Gjorge Ivanov, adelantó que no lo firmará pues considera que ofrece demasiadas concesiones.

La Historia

La que sería Macedonia del Norte, fue territorio que se había incorporado al imperio de Alejandro  que en el siglo IV a.C. abarcó un amplio territorio de los Balcanes que incluyó también territorios actuales de varios países balcánicos, Egipto y regiones asiáticas.

A la disolución del imperio con la muerte de Alejandro Magno en 323 a.C., siguió la invasión de Roma a la península Balcánica y el año 168 a.C., se disolvió Macedonia que años después se convirtió en una provincia romana.

Macedonia estuvo posteriormente bajo el dominio de varios imperios hasta que en 1913 el Tratado de Bucarest  dio por terminada la Segunda Guerra Balcánica y Macedonia fue dividida entre Grecia y Serbia.

Tras la Segunda Guerra Mundial pasó a formar parte de la República Popular Federativa de Yugoslavia bajo la batuta de Josip Broz Tito junto a Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Serbia (con las regiones autónomas de Kosovo y Vojvodina).

A fines de la década de los años 80 del siglo pasado y principios de los años 90 la federación no resistió las presiones internas, no pudo mantener la cohesión tras la muerte de Tito y –como otras reppúblicas yugoslavas- Macedonia votó en un plebiscito por la separación.

El 8 de septiembre de 1991 surgió la actual Macedonia independiente.

Sin embargo, Grecia no la reconoció debido al nombre que consideraron le correspondía a su provincia.

Desde su nacimiento, como otras repúblicas de la exYugoslavia, el país ha tenido una trayectoria tumultuosa, en parte debido a problemas entre macedonios y la minoría albanesa.

Como los demás países balcánicos, Macedonia ofrece una serie de destinos turísticos impresionantes en un contexto histórico, y poco visitados, que le añaden al viajero el placer de sentirse de alguna forma un descubridor.

La herencia correspondiente a su Historia, las zonas montañosas, los ríos y parques nacionales se conjugan con joyas arquitectónicas que dejó un pasado tormentoso, como el que parecen estar destinados los países ubicados en parajes convertidos en cruce de civilizaciones.

 

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