Lago Balatón, el mar de Hungría

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Aunque con los cambios europeos pasó su más alto momento de fama (hasta ahora), el lago Balatón, llamado por los locales “el mar húngaro”, tiene muchas cualidades para justificar un renacimiento turístico en los últimos tiempos.

Ubicado en el occidente del país, el lago ofrece variedad de playas de agua dulce en casi 200 kilómetros de costa, como puede apreciarse en el collage de fotos de Iva Balk (Pixels), y una cercana región montañosa, el parque nacional Tierras Altas del Balatón y una extensa región vinícola.

Según la fotógrafa Zsófia Pályi, que acaba de publicar en National Geographic una serie de imágenes nostálgicas del lago, “Si hay una memoria infantil húngara común que abarca generaciones y geografía son las vacaciones de verano en el lago Balaton”.

Para Pályi nadar en el poco profundo lago de agua dulce y comer bocadillos de maíz en la mazorca o lángos (masa frita con crema agria y queso) son los sellos de un clásico verano húngaro.

Lángos la comida de playa húngara más conocida, se impuso en la década de 1920, cuando el “mar de Hungría” ganó fuerza como destino de vacaciones luego que el país perdió las costas como parte del Tratado de Trianon.

Sin embargo, su estrellato como destino turístico terminó cuando cayó la llamada “cortina de hierro” y el lugar perdió su fuerte componente familiar para los alemanes de las 2 Alemanias.

Resulta que ante las trabas para realizar visitas familiares entre las dos partes del país dividido, los alemanes de uno y otro lado podían viajar libremente a Balatón y allí concertaban sus encuentros para vacacionar en familia.

El lugar prácticamente desapareció de los mapas turísticos luego de los cambios que modificaron los mapas europeos y la pérdida del turismo alemán, a lo cual se sumó una pobre red de servicios de calidad.

En los años recientes Balatón comenzó a recuperar atractivos y turistas y se convirtió en el segundo lugar más visitado de Hungría, detrás de Budapest, la capital de Hungría, de la que le separan apenas 90 minutos de viaje.

Ahora bien, el turista debe saber que gran parte del pescado que consume en los restaurantes cercanos al lago actualmente no es nativo, pues aunque en la década de 1940 vivían allí casi 50 especies.

La pesca (actualmente prohibida) y problemas ambientales extinguieron muchas especies y hoy  la mayor parte del pescado que se consume es merluza –que no es de agua dulce- y proviene de lugares lejanos como Argentina o África.

Pero la buena noticia es la calidad creciente de la gastronomía local, ilustrada por el incremento de restaurantes del lugar en La bodega Gastronómica de la Cocina Húngara, una guía para comer que en su primera edición incluyó 170 unidades de Balatón pero en la de 2018 alcancó los 400 sitios de calidad.

Las aguas del lago Balatón no contienen sustancias nocivas, aunque las autoridades aconsejan no beberla y fueron eliminadas las algas que amenazaron con infectarlas en los años noventa del siglo pasado.

Para el 22 de junio de 2018 la portavoz de la Dirección Nacional del Agua de Hungría, Gabriella Sziklós, dijo a la revista Origo que el nivel del agua del lago Balaton era clara y con una altura de 120 a 126 centímetros, lo que consideró óptimo.

El suministro principal de agua proviene del río Zala, que inyecta actualmente 11.5 metros cúbicos por segundo a los casi 600 kilómetros cuadrados con 1,800 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales pueden evaporarse hasta 6 millones de metros cúbicos por día, casi 6 veces el consumo diario de agua en Budapest.

Balatón también brinda hoy a los turistas una gran variedad de programas culturales y festivales, de lo cual se puede tener una apreciación en la página LikeBalaton que, desafortunamente está solo en húngaro… aunque siempre nos queda la opción del traductor de Google.

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