Kihnu, viaje al matriarcado en Europa

TurismoPlus.ORG / Foto: Visit Estonia

Seguramente alguna vez has te has preguntado cómo sería el mundo si imperara el matriarcado. Ahora la maravilla de los viajes te permitirá conocer una pequeña isla de Estonia con una sociedad parecida.

Se trata de Kihnu, con apenas 700 habitantes distribuidos en 4 aldeas, de los cuales solo dos tercios viven todo el año allí.

Las agencias de turismo promocionan este destino como la última sociedad matriarcal de Europa. Realmente parece que allí el papel de la mujer es más relevante que en muchos otros lugares del planeta.

Se afirma que en esta isla del mar Báltico ellas mantienen tradiciones de milenios, aunque quizás las cosas estén cambiando precisamente por el turismo. Reciben a razón de 12 visitantes por habitante, proporción que ya quisieran para sí muchos países turísticos.

Y ello pese a que en Kihnu no hay hoteles y para llegar allí se necesita navegar 4 horas en un ferry desde las costas de Estonia de junio a agosto, si el clima lo permite.

El predominio atribuido a las mujeres en la vida social parte de las condiciones históricas de la isla, cuyos hombres la abandonaban por largos períodos para pescar o cazar focas.

En ese período ellas asumían la responsabilidad del gobierno local y las granjas.

Kihnu, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Las mujeres Kihnu tienen un papel muy importante: mantener las tradiciones culturales, dijo Mare Matas, presidenta de la Fundación del Espacio Cultural Kihnu a Rachel Brown, de National Geographic, que viajó hasta la isla.

No obstante la permanencia de las tradiciones que se mantiene permiten también atisbar lo dura que es la vida en la isla y que provoca una alta emigración.

Desde los 15 años los niños deben irse a vivir al continente para poder estudiar y solo regresan algunos fines de semana.

Después muchos jóvenes que consiguen trabajo en los grandes pesqueros deben pasar largos período fuera de casa, en aguas Finlandia, Suecia y Noruega.

Algo que debe tener en cuenta el viajero que quiera visitar Kihnu es que puede recorrer la isla de cabo a rabo en bicicleta: apenas 7 kilómetros.

Los habitantes hablan su propio dialecto, que se enseña en la escuela local, y conservan canciones canciones folklóricas de boda con alrededor de 2,000 años de antigüedad, danzas y técnicas de tejido tradicionales, parte de su particular sociedad.

En 2003, la cultura Kihnu fue reconocida por la UNESCO como una de las 90 Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

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