Perú, santuario de los caballitos de totora

TurismoPlus.ORG /Foto: Loretta Rossiter (Pixabay)

¿Amas viajar tanto como la fotografía y buscas lugares donde tomar imágenes poco comunes?

Entonces la respuesta puede estar en el pueblo de pescadores Huanchaco y en sus “caballitos de totora”.

Para ello deberás viajar a Perú, a la ciudad de Trujillo y desde allí apenas unos 4 kilómetros hasta Huanchaco, una zona costera del Océano Pacífico donde se practica la pesca desde antes de la llegada de los españoles.

Entre las versiones más citadas del nombre es que sea una derivación de Huaycocha o Waucocha, que en la lengua de los habitantes originarios significa “laguna de peces”, una denominación apropiada para esta playa de forma semicircular.

Otra es que los pescadores prehispánicos se pintaban el cuerpo de rojo para imitar un ave conocida como huanchaco antes de zarpar

La milenaria práctica de la pesca se sigue registrando aquí de forma muy similar a como se hacía antes del arribo de los europeos y cada mañana constituye un espectáculo observar a los pescadores irse al mar en sus botes de junco (o tótora como se le denomina a esa planta en varias regiones de América del Sur)

Se afirma que estas embarcaciones no se construyen en ningún otro lugar, de modo que cualquier turista puede exhibir con orgullo una imagen de los llamados “caballitos de tótora”, que a primera vista parecen incapaces de navegar.

La tradición heredada de antiguas civilizaciones costeras de estos barcos se mantiene, aunque la pesca no es una ocupación especialmente remunerativa, pero tal vez en una buena medida deba su supervivencia al turismo.

Muchos visitantes llegan hoy al lugar más que por su playa para ver los vestigios de antiguas civilizaciones y esta atracción está ayudando a ampliar el horizonte del lugar, donde se han construidos nuevos alojamientos y restaurantes.

Un lugar espléndido, de cara al mar, la posibilidad de observar una tradición antiquísima que por la lógica de los tiempos debió haber desaparecido. ¿Qué más se puede pedir?. Pues, una suculenta comida de la auténtica gastronomía peruana. !Eso!

Además de una buena imágen podrás llevarte otros recuerdos de la artesanía local inspirados en los caballitos de totora, desde una pequeña réplica (que probablemente no flote aunque esté hecho de los mismos juncos traídos de pantanos cercanos) hasta llaveros o pinturas.

Huanchaco también es reconocido como Reserva Mundial de Surf por la Coalición Save The Waves y muchos lo consideran uno de los mejores lugares de Perú para practicar este deporte.

De aquí puedes partir también a recorrer ruinas cercanas y visitar una imagen de la Santísima Virgen de la Candelaria (Nuestra Señora del Socorro) enviada por el Rey de España, Carlos V que tomó como modelo a la reina Juana, madre del monarca.

Se estima que la imagen de la “Huanchaquerita”, como le llaman cariñosamente los creyentes, llegó a Huanchaco a fines de enero de 1537 y hoy se puede ver en la iglesia parroquial, ubicada sobre un morro como una especie de faro para los navegantes.

Su fiesta patronal se celebra el 2 de febrero, cuando es llevada junto a la imagen de San Miguel Arcángel a la ciudad de Trujillo, una tradición iniciada cuando se le atribuyó su intervención para terminar con una epidemia de peste bubónica.

Pero si los creyentes mantienen esa tradición, Huanchaco es también una especie de santuario de los “caballitos de totora”, expresión del ingenio de los pueblos costeros que permanece viva para beneplácito de los turistas que siempre buscan algún plus en sus viajes de vacaciones.

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