Diamantina tuvo fiebre del diamante

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Quizá usted ha visto muchas referencias a Diamantina,  en Brasil, o toda una historia, en alguna magnífica telenovela brasileña.

En Diamantina los diamantes abundaban y construían rápidamente riquezas inmensas. La fiebre por esas “piedras”, que son para siempre, competía y vencía a la del oro.

Tal telenovela se hizo hace algunos años. Quizá recuerde la historia por haberla visto. La ya extinta Rede Manchete (ahora RedeTV) logró un gran éxito tomando como personaje central a Xica.

Ciertamente los turistas pueden recorrer los escenarios solo con viajar al Brasil. Imagine una residencia en la cual vivió uno de los presidentes más importantes del Brasil, Juscelino Kubitschek, en los años 50. Fue el mandatario que estrenó Brasilia.

Siglos antes la casa perteneció al contratista de diamantes Joao Fernandes de Oliveira y a su famosa amante, la esclava Xica da Silva.

Diamantina, una bellísima ciudad a 290 kilómetros al norte de Belo Horizonte, en el centro del país, le puede susurrar la historia real. Basta que esté atento cuando pasee por sus calles, en las que solía verse Francisca da Silva de Oliveira , nacida en Minas Gerais en 1732. El pueblo de entonces apodó a la bella mujer como Chica Da Silva.

Era una esclava brasileña, posteriormente liberta, que no solo deslumbró a la época con su físico sino con la gran riqueza e influencia que tuvo durante la segunda mitad del siglo 18 en su país.

Su tórrido romance de más de quince años con João Fernandes de Oliveira también fue reluciente y solo la punta del témpano de su vida. Fernandes era el más rico explotador de diamantes de esa región, cuya fortuna se decía era mayor que la del rey de Portugal.

La conclusión de un brasileño común es que la historia de Xica “não é brincadeira” (no es broma)

Tanto es así que su vida ha sido fuente de inspiración de numerosas obras para la televisión, cine, teatro y literatura. Ha pasado a la historia como “La esclava que se convirtió en reina”.

Ahí va un tip. Cuando visite Diamantina vaya a la Casa de Xica da Silva. Actualmente es un museo. Pero la esclava convertida en reina no es la única credencial que el lugar puede mostrar a los visitantes.

Tiene mucha magia y encantos disponibles. Pueden mencionarse el Museo de Prensa, la Casa del Padre José da Silva Rolli, donde funciona el Museo del Diamante. la Casa de Muxarabi, cuya arquitectura es del creador de Brasilia y del Sambodromo en Río de Janeiro, Oscar Niemeyer.

Diamantina realmente fue la puerta del Camino de los Diamantes hace 300 años. Entonces fueron descubiertas en la región las mayores reservas de oro y diamantes del mundo.

Se construyeron senderos y caminos que unían las minas con el litoral de Brasil, con el fin de llevar las riquezas a Europa. El Camino de los Diamantes, une aún Diamantina con otra ciudad, Ouro Preto cuyo nombre lo dice todo.

Diamantina ya no necesita diamantes para deslumbrar. Tiene una gran naturaleza que la cobija. Caminos, cataratas y caminatas. Parajes inolvidables. En sus alrededores cualquiera puede tomar un baño en las hermosas cataratas, visitar grutas y hacer caminatas ecológicas. Surgió en 1691 y recibió su nombre de la fiebre del diamante. En la época recibió a emperadores.

Un turista en su recorrido de alguna manera verá relucir los diamantes y el oro. Aún los destellos se esconden en los recuerdos de las casas, iglesias, arquitectura y monumentos. La ciudad es desde 2002 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Tiene además un ambiente liberado y fresco que no solo se debe a una temperatura promedio anual de 18 grados centígrados, sino a siglos que dejaron muchas aventuras, una de las primeras el destino de Chica da Silva.

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