Colonia Tovar, Alemania tropical

Visitar Alemania con un boleto a la América del Sur es posible si, una vez en Caracas, se recorren los 56 kilómetros -los últimos de ellos por una carretera con pendientes sinuosas- que separan la ciudad de la Colonia Tovar.

El enclave montañoso es resultado de un proyecto colonizador pacífico para poblar un territorio de difícil acceso con familias alemanas, la mayoría de ellas la región de Kaiserstuhl.

En total 391 personas (240 hombres y 151 mujeres) llegaron desde la Selva Negra alemana a la Colonia Tovar el 8 de abril de 1843.

La laboriosidad germana propició el desarrollo agrícola  y el procesamiento de alimentos, tradición que se mantiene hasta hoy y permite al visitante disfrutar suculentas salchichas y cervezas “alemanas”, o por lo menos hechas con tecnología traída de ese país europeo.

Se afirma que apenas tres meses después de su arribo se fabricó la primera cerveza alemana en la Colonia Tovar y, de hecho, estas instalacione siguen siendo hoy uno de los tantos atractivos turísticos del lugar.

El café, frutas, verduras y legumbres dieron a la población una base económica que se amplió en 1964, cuando la colonia y áreas adyacentes fue declarada de de interés turístico.

La Selva Negra

Aquí se puede pernoctar en hoteles y posadas con nombres pintorescos como Schwarzwald (Selva Negra), Kaiserstuhl, Drei Tannen, Bergland, Alta Baviera, Edelweiss y otros que ofrecen al visitante un curiosos acercamiento a Alemania.

Si se visita la colonia los fines de semana se disfruta el placer adicional de participar en un verdadero mercado alemán, donde los estudiantes de alemán podrán poner a prueba su conocimiento con los vendedores.

Ahora sí, debe tenerse en cuenta que, según los expertos, estos colonos hablan una variante del idioma propia de la región de Kaiserstuhl, que ya desapareció en su lugar de origen, cerca de la frontera con Francia.

Bajo las carpas rojas, es posible adquirir frutas como duraznos, fresas y moras, entre otras frutas y conservas y salsas con el delicioso sabor de lo casero… y chocolate.

Las flores y hortalizas, panes, artesanía, los embutidos y la cerveza se incluyen asimismo entre los productos que ayudan a una placentera estancia en este pedazo de Alemania en medio de las montañas sudamericanas.

El origen

Aún hoy no es necesario abstraerse para pensar que en realidad se está visitando un pueblito alemán, de unos 15,000 habitantes, con una arquitectura propia de aquel país, tabernas típicaas y sus tradiciones casi intactas pese al paso de los tiempos.

La temperatura promedio de 16 grados centígrados a una altura de 1,800 metros sobre el nivel mar ayuda a disfrutar de la experiencia en este pueblo ideado con orientación del sabio alemán Alexander Von Humboldt.

Se cuenta que la selección de los colonos se realizó a partir del concepto de incluir representantes de todos los oficios necesarios para poder construir desde cero un nuevo poblado con todos sus atributos.

Si el nombre de la colonia no le resulta muy alemán, se debe a que fue nombrada así en honor de Manuel Felipe Tovar, el hombre que aportó las tierras para asentar a los inmigrantes.

Aunque no es igual, porque la tecnología aún es incapaz de regalarnos los sabores de las salchichas y la cerveza del lugar, puedes consolarte de momento con un recorrido virtual aquí.

TurismoPlus.org

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