Círculo de Miami, viaje a la prehistoria

Al lado de condominios de lujo que miran al río y al mar, el visitante de Miami tiene la oportunidad singular de adentrarse en un terreno misterioso del pasado lejano.

Son los restos de una civilización cuyo origen debaten los expertos y de trágico final: los tequestas (o tekestas).

Es una especie de monumento invisible, los restos de una estructura de unos 2,000 años cuyo descubrimiento en 1998 dio una nueva dimensión a la arqueología de Florida

El círculo de 38 pies (21 metros) de diámetro está formado por cortes circulares en la base de la roca, donde se estima estuvieron los postes que sostuvieron una estructura arquitectónica, probablemente un centro ceremonial o vivienda de un cacique.

Constituye en el sudeste norteamericano el vestigio más antiguo de una construcción cavada en suelo rocoso y por lo novedoso provocó especulaciones sobre su origen, desde base extraterrestre hasta poblado taíno, entre otras.

La posibilidad de que se tratase de una población taína fue acogida con beneplácito por los partidarios de la existencia de contactos prehispánicos entre esos grupos (aruacos del Caribe) con los pobladores de Norteamérica.

Si bien es aceptado que los taínos llegaron desde América del Sur hasta las Bahamas –donde dieron la bienvenida a Cristóbal Colón-, los académicos niegan la posibilidad de su presencia en tierra firme norteamericana.

Pero por muy atractiva que resulte la hipótesis no existen pruebas arqueológicas y hoy los estudiosos se inclinan por darle la propiedad del Círculo de Miami a los tequestas, pobladores del sudeste de Florida en épocas precolombinas.

Los tequestas, constructores del Círculo de Miami

Se estima que los tequestas tuvieron su origen en los grupos asiáticos que cruzaron el estrecho de Bering hace unos 15 mil años y a la llegada de los españoles constituían una especie de federación.

Basado en evidencias recientes el arqueólogo Rober Carr, clave en la preservación del Círculo de Miami, estima en su libro Digging Miami que el hombre habita La Florida desde hace 14 mil 500 años y los tequestas llegaron hace unos tres mil años.

Este grupo estaba formado por cazadores, recolectores, pescadores y talladores de madera y estas dos últimas ocupaciones los convitieron en navegantes con canoas de hasta 16 remeros, según crónicas de los primeros europeos llegados a la región.

El final de los arquitectos del Círculo de Miami fue trágico como el de otras de las llamadas tribus históricas de La Florida.

Diezmados por grupos del norte armados por los británicos, sus sobrevivientes fueron llevados a Cuba en el siglo XVIII cuando La Florida pasó a manos británicas y los que quedaron en territorio norteamericano fueron asimilados por las tribus conquistadoras.

El descubrimiento del Círculo de Miami

El sitio fue descubierto cuando al demoler un edificio en la década de los años 50 del siglo pasado para construir un complejo arquitectónico.

En una revisión reglamentaria los arqueólogos encontraron artefactos, huesos de animales y fragmentos de cerámica que les hizo sospechar la existencia allí de un asentamiento prehistórico.

Al despejar el sitio descubrieron curiosas excavaciones en la roca que descartaron tuvieran un origen natural, sobre todo cuando observadas desde el aire adquirían la forma a un círculo casi perfecto.

Tras fuerte debate público entre partidarios del desarrollo urbano a toda costa y los proteccionistas de sitios arqueológicos e históricos, un lote de dos acres fue adquirido por el Estado de la Florida y el condado de Miami Dade por 26.700,000 dólares.

El terreno ubicado cerca del puente de Brickell Avenue, pasó en 2009 a la administración del Museo Histórico del Sur de la Florida y tras ser declarado Monumento Nacional en 2010 puede ser visitado por el público

Este remanente de los tiempos históricos es considerado sagrado por algunos grupos que claman ser descendientes de los primeros habitantes de Florida y en ocasiones ha sido escenario de ritos religiosos.

Para creyentes y no creyentes se trata de un sitio con su aire mágico que invita al visitante a pensar, como mínimo, en los tantos misterios sobre los que a menudo caminamos sin saber en ciudades tan deslumbrantes como Miami.

TurismoPlus.org

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