Chicxulub, la vida después de la vida

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El cráter de Chicxulub, al noroeste de la península de Yucatán, es un destino impresionante para conocer algo semejante al fin del Mundo, y también –según investigaciones recientes- de la capacidad de recuperación de los seres vivos.

Según las teorías más aceptadas el cráter de 180 kilómetros de radio se formó por la caída de un asteroide de un diámetro de 10 a 20 kilómetros hace 66 millones de años.

El polvo levantado mantuvo a oscuras la Tierra durante meses, generó un tsunami con olas de 150 metros  de altura, modificó el clima mundial y el exterminio de grandes animales como los dinosaurios, que cedieron así el paso a la era de los mamíferos.

Pero pese a las dimensiones y consecuencias de la colisión, eqivalente a varios cientos de bombas nucleares, un estudio reciente difundido por la revista científica Nature indica que la vida reapareció allí pocos años luego del impacto.

El ecosistema marino se recuperó en esa zona en 30,000 años, tiempo relativamente breve en la historia de la Tierra, según expertos de las universidades participantes de la Expedición 364 del International Ocean Discovery Program,“Chicxulub: drilling the K-Pg impact crater”.

En opinión de los investigadores la recuperación fue más rápida que en otras zonas más alejadas del impacto (donde se demoró hasta 300 mil años), debido a su vinculación con aguas abiertas que facilitó la formación de condiciones favorables para la vida.

Los registros recogidos de de foraminíferos, nanoplancton calcáreo, restos fósiles y datos del cráter de Chicxulub, muestran que la vida reapareció en la cuenca solo años después del impacto y se estableció un ecosistema de alta productividad dentro de los 30,000 años.

Como consecuencia estiman que en la proximidad al impacto los procesos ecológicos probablemente controlaron la recuperación de la productividad después de la extinción masiva.

Los científicos consideran probable que esos mecanismos sean importantes para la respuesta del ecosistema oceánico a otros eventos de extinción rápida.

Un lugar apropiado para adentrarse en los misterios de este episodio históricos es el Museo de Ciencias del Cráter de Chicxulub, ubicado en el km 5 de la carretera Sierra Papacal – Chuburna, en el Parque Científico Tecnológico de Yucatán.

Las instalaciones están abiertas de martes a viernes de 10:30 a 3:30 y sábados y domingos de 9:30 a 3:30.

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