Palacio Ducal de Gandia, legado valenciano de Borgia

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Generaciones después de la trama de intrigas que dieron notoriedad a los Borja (Borgia) y llevaron al papado a Alfonso (Calixto III) y a Rodrigo (Alejandro VI) la ilustre familia alcanzó la santificación de uno de sus miembros: Francisco de Borja y Aragón.

Conocido en la Iglesia Católica como San Francisco de Borja, el bisnieto de Alejandro VI nació en 1510 en Gandia, donde su casa natal, el Palacio Ducal, se mantiene como uno de los lugares más visitados de esta ciudad valenciana.

La parte más antigua del edificio data del siglo XV, aunque lo que se aprecia hoy es resultado de la transformaciones realizadas después, incluyendo las de la orden de los jesuitas que lo convirtieron en un santuario en honor de quien fuera general de su Compañía de Jesús.

El pasar de los años y transformaciones le ha dado una marca ecléctica, con una de sus dos puertas de entrada de rasgos góticos y un salón barroco, pero sobre todo permanece la esencia renacentista del siglo XVI.

Se estima que el edificio fue comprado a Fernando el Católico en 1485 por Rodrigo, cuando era cardenal, y adquirió también el ducado de Gandia originado por Alfonso “El Viejo”, quien comenzó la construcción del castillo.

Eran los tiempos en que Gandia disrutaba la riqueza del cultivo de caña de azúcar sustentada por  a mano de obra musulmana, que cayó en desgracia con la expulsión de los llamados moros, la irrupción de la remolacha y el azúcar barato de las Américas.

El edificio es fácil de visitar, ubicado a escasos kilómetros de la playa objeto codiciado de los viajeros en Gandia, que también cuenta entre sus atractivos como un casco histórico con otras joyas, pero probablemente ninguna como el Palacio Ducal.

 

El recorrido permite apreciar la máscara mortuoria de San Francisco Borja y visitar el lugar donde estuvo la habitación donde nació, ante la cual el reportero de TurimoPlus.ORG tuvo la oportunidad de retratarse con el amable permiso de los administradores.

 

 

Otros espacios destacados son el Salón de Coronas y la Galería Dorada de cinco salas contiguas en las que el pan de oro da una fastuosidad impresionante, cuyas remodelaciones se atribuyen a Francisco de Borja.

Pese al tiempo transcurrido, la construcción es todavía un claro referente del poder de la familia de los Borja, la influencia arquitectónica y artística italiana y una oportunidad de tocar la historia y el arte que no se puede pasar por alto si se visita Gandia.

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