Etiopía abre un palacio imperial al turismo

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Los turistas amantes de África contarán con una oportunidad única para conocer uno de los hitos de la historia de ese continente: las causas de la creación de la moderna Etiopía y la figura que encabezó la victoria frente a la invasión italiana de 1895-1896 conocida como la Primera Guerra Ítalo-Etíope.

Para eso bastará una visita al palacio de Menelik II, actualmente en remodelación para convertirlo en una de las principales atracciones turísticas del país más antiguo de África, que nunca fue una colonia y posee una cultura milenaria casi desconocida para los extranjeros.

La edificación, situada en el corazón de Addis Ababa, la capital etíope, fue también utilizada por el último emperador Haile Selassie, en el trono desde 1930 hasta 1974, cuando fue derrocado por un movimiento militar y falleció un año después.

Luego acogió al gobierno del movimiento militar que destronó al también llamado “mesías negro” del movimiento Rastafari y actualmente es la sede del primer ministro, Abiy Ahmed Ali.

La idea de abrir la majestuosa ex residencia imperial al turismo forma parte de un programa oficial que pretende relanzar ese sector hasta alcanzar la meta de un millón de visitantes para finales de 2018.

El plan busca relanzar la rica historia y los casi desconocidos viejos sitios de interés cultural con que cuenta Etiopía, en particular en Gondar, Makale, Bahir Dar, Dire Dawa, Axum, Hawassa, Lalibela y Addis Ababa.

El palacio de Menelik II fue construido hace un siglo, cuenta con varias residencias, pasillos, capillas y edificios que continúan en funcionamiento y sacará a la luz pública “una herencia maravillosa que muestra el nivel del arte alcanzado por los etíopes” en aquellos tiempos, según opinó el jefe del gobierno.

Addis Ababa es la cuarta urbe más grande del continente y la sede de importantes organizaciones como la Unión Africana y la Comisión Económica de Naciones Unidas para África, las cuales sirven de puerta de entrada a decenas de miles de asistentes a numerosas reuniones internacionales.

La ciudad posee alrededor de 450 sitios históricos con más de 100 años de antigüedad y otros destinos turísticos marcados por excepcionales atracciones naturales y culturales, entre galerías, plazas, monumentos, iglesias, cuevas, estatuas, parques, museos, monasterios y mezquitas.

Etiopía acogió en 2017 a unos 887.000 visitantes foráneos y la aspiración de las autoridades es alcanzar 1.25 millones en el presente año fiscal.

Esa meta resulta muy factible si se tiene en cuenta que en los últimos 6 meses los arribos sumaron 486.000, con un beneficio económico de 1.800 millones de dólares.

Para ello cuenta con el apoyo indispensable de la compañía Ethiopian Airlines, la más antigua y prestigiosa de África, con 70 años de funcionamiento y que conecta a más de 50 puntos en el continente y a otros 60 destinos en las Américas, Europa, Asia y Medio Oriente.

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