Turismo de cementerios: una ruta andaluza

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Contrario a lo que pudiera pensarse, existe un turismo de cementerios más cercano al cincpeto cultural que al morbo, con larga tradición en Europa y que registra un crecimiento notable en España en los últimos años.

Como prueba de ello Empresas públicas municipales de cementerios de Córdoba, Málaga, Granada y Cádiz y el Ayuntamiento cordobés de Monturque crearon a principios de marzo de 2018 la Asociación para la Promoción Turístico-Cultural de los Cementerios Públicos de Andalucía.

En la región española destacan destinos funerarios como las Cisternas Romanas del siglo I del Cementerio de Monturque, el palacio nazarí con vistas a Sierra Nevada  en el cementerio de Granada y otros camposantos convertidos en museos al aire libre que acercan al arte y la historia.

El objetivo de esta modalidad de turismo, en opinión de María del Mar Téllez, presidenta de la asociación es “acercar a la sociedad unos espacios donde poder pasear, descubrir la estética de la memoria, respirar una naturaleza llena de simbolismos, de formas.

Andalucía, donde como en muchos otros lugares, los cementerios constituyen un elemento significativo de la riqueza patrimonial y junto a otras regiones de España es de los lugares de más reciente incorporación a a Ruta Europea de los Cementerios,

La Asociación Europea de Cementerios Singulares recoge una impresionante muestra de patrimonio existentes en 179 campos funerarios de 22 países en ciudades como  París, Roma, Viena, y Praga.

Según la investigación Turismo funerario, turismo en cementerios. Andalucía y la Ruta Europea de Cementerios, de las doctoras de la Universidad de Huelva Sol Tarrés y Pilar Gil Tébar, en España hay 21 cementerios inscritos en este Itinerario Cultural.

En su criterio la designación de La Ruta Europea de Cementerios por el Consejo de Europa como Gran Itinerario Cultural Europeo en 2010, la equipara con otros recorridos significativos como el Camino de Santiago de Compostela (primero en obtener ese calificativo, en 1987).

Esa distinción, en opinión de las especialistas, pone de relieve la riqueza cultural y natural de los cementerios, espacios singulares de las ciudades en los que ésta se expresa material y simbólicamente.

El argumento que defienden es que con la presentación de esos museos abiertos o museos al aire libre pasan a formar parte de la oferta cultural-turística de las ciudades y se promueve los vínculos entre la ciudadanía europea y su patrimonio cultural compartido.

El turismo funerario, agregan, es un tipo de turismo cultural que consiste en visitar cementerios singulares, y/o significativos, por las personalidades enterradas, las obras funerarias y porque forman parte de prácticas de devoción popular.

En sus conclusiones afirman que este tipo de turismo lleva a conocer espacios y lugares relacionados con la muerte, pero también con el transcurso de la vida y de la historia de las ciudades.

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