La Catedral del Mar entre la Historia y la TV

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Por supuesto, en Barcelona es imprescindible visitar La Sagrada familia, la maravillosa e interminable obra de Antoni Gaudí que se levanta como un recordatorio de la imaginación sin límites del arquitecto y muchas otras de sus creaciones diseminadas en toda la ciudad.

Pero hay otras obras icónicas que, una vez en la capital de Cataluña ofrecen también el placer de estar visitando lugares que se marcarán en nuestra memoria.

Una de ellas es la basílica de Santa María del Mar, desde hace algún tiempo también conocida como La Catedral del Mar, por asociación con la novela de ese nombre de Ildefonso Falcones (2006) y la serie de televisión que comenzó a transmitir Netflix en agosto de 2018.

La historia cuenta que el templo católico fue levantado en el lugar donde fue enterrada en 303 la mártir Eulalia, pero en el siglo XIV y a diferencia de las grandes obras religiosas de su tipo no fue construído por la Iglesia sino por la comunidad católica de la que fuera la colonia romana de Barcino.

De tal modo muchos creen ver una contraposición de clases entre la verdadera catedral de Barcelona, asociada a la monarquía, la nobleza y el alto clero y el templo de Santa Maria del Mar, resultado de los esfuerzos de los creyentes más humildes.

Tal vez no sea exactamente así, porque aunque los más pobres pusieron el trabajo físico, los recursos fueron aportados por mercaderes, armadores y otros sectores pudientes ajenos a la nobleza.

Junto al progreso de la ciudad creció el sentimiento de poseer una iglesia mayor y en este empeño jugaron un papel destacado los “bastaixos”, lo cargadores del puerto, quienes llevaron las piedras desde la montaña de Montjuic.

La historia oficial cuenta que la primera piedra se colocó el 25 de marzo de 1329, la última bóveda se colocó el 3 de noviembre de 1383 y el templo fue consagrado el 15 de agosto de 1384. Desde el 3 de junio de 1931 es considerada Bien de Interés Cultural.

Como arquitectos principales se registra a Berenguer de Montagut y Ramon Despuig y se le considera un ejemplo clásico de la arquitectura gótica catalana del siglo XIV, con su fachada principal dominada por dos torres octogonales.

El edificio aunque austero resulta imponente, sobre todo en el interior por sus pilares esbeltos y más finos en la parte más alta que por momentos dan la impresión de elevarse hasta el infinito.

Un hecho curioso que podrá confundir a los visitantes es ver el escudo del F.C Barcelona en uno de sus vitrales que lleva a preguntar si famoso club de fútbol ya existía en el siglo XIV.

En realidad se trata de un vitral colocado a fines de la década de los 60 del siglo XX cuando se realizaron reparaciones entre cuyos patrocinadores estuvo el Barza y por ello su escudo fue colocado como reconocimiento al aporte financiero.

Tras la novela La Catedral del Mar de Falcones y la exhibición en mayo de 2018 de la serie en la televisión española basada en esa obra se registra un incremento de visitantes de la joya arquitectónica catalana

Su posterior entrada al mundo mediante Netflix augura todavía más interés.   

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