Alasitas, feria de los deseos en Bolivia

Por Miguel Lozano/TurismoPlus.ORG

Si visita La Paz a fines de enero y hasta mediados de febrero podrá participar de la Feria de las Alasitas, un mercado artesanal de miniaturas, una tradición que proviene de la cultura Aymara,  antiguo pueblo del altiplano sudamericano.

Este festival que se abre al mediodía cada 24 de enero le da la oportunidad de cumplir sus mejores deseos si compra una miniatura alusiva ya sea un coche, un amor, una casa, un viaje…

Antes de comprar debe asesorarse sobre algunas asociaciones que no siempre están tan claras como un bebé para quienes desean tener un hijo, o un pequeño automóvil.

Para no fallar en el intento sepa que las muchachas interesadas en hallar parejas deben comprar un gallo y para los varones que quierens ser bien atendidos por las mujeres está el warmimunachi, una estatuilla que representa a una pareja en posiciones eróticas.

Aunque existen muchas versiones del origen de la tradición, se acepta generalmente que nació cuando se comenzaron a utilizar las pequeñas figuritas como ofrendas a Ekeko, pequeño, regordete y bigotudo dios de la fortuna, para asegurar la prosperidad, la salud, la abundancia o la fecundidad.

Como parte de las transformaciones, el Ekeko hoy está vestido, aunque para los investigadores no fue siempre así, y lo identifican con estatuillas que lo representan desnudo y con un pronunciado falo, pues también puede otorgar la potencia sexual.

Los entendidos aseguran también que las estatuillas funcionan mejor si usted la recibe de regalo, en lugar de comprarla.

No obstante, si llega a la capital de Bolivia cuando terminó la feria, tiene hasta el 23 de marzo para conocer en detalle el origen de la tradición en el Museo Nacional de Arqueología, en el Palacio Tiwanaku (Tihuanacu Nº 39).

La muestra de “Miniaturas Prehispánicas: El origen de las Alasitas” recoge elementos rituales de las miniatura actualmente usados, cuyos orígenes se remontan hasta a 2,500 a.C. cuando surgieron las primeras vasijas miniaturas en los Andes Centro-Sur

En una reseña de la muestra, el reponsable de la institución sede, David Trigo, atribuye la  continuidad de la tradición a culturas como Tiwanaku que creó ofrendas rogativas y las Illas, ídolos de adoración doméstica que por su tamaño podían trasladarse con facilidad.

La más emblemática es la Illa recuperada de Berna en 2014, que fue creada entre los años 200 a.C.-200 d.C. y fue sustraída a los indígenas de Tiwanaku en 1858, cuando aun le rendían culto, dijo Trigo.

En opinión de este y otros expertos bolivianos, esos monolitos en miniatura fueron objetos de culto en recintos de la cultura Tiwanaku entre el 600 d.C.-900 d.C., por lo cual consideran claras evidencias que el culto a idolillos pequeños fue Tiwanaku y adoptado luego por los Incas.

Y es que los bolivianos se esmeran en aclarar que este festejo es propio, una tradición nacida en La Paz y luego extendida a otras ciudades de Bolivia y de países cercanos, pero no al revés, como pudiera escuchar en algún momento en otra feria de miniaturas.

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