Cruceros con viento verde en contra

TurismoPlus.ORG /Foto:Meine Mannerwelt (Pixabay)

En un intento por enfrentar el viento en contra de los ecologistas para la industria de cruceros, algunos puertos y compañías de barcos de pasajeros están asumiendo medidas para hacer esta industria más limpia.

Una de las variantes es la de instalar generadores de energía lo menos contaminante posible en los puertos para suministrar energía a las enormes embarcaciones cuando están atracadas en los muelles.

En esa dirección el puerto de Kristiansand, Noruega, se convirtió en el segundo de Europa que ofrece energía costera a los cruceros con una instalación de 16 MW que entró en funcionamiento en septiembre, luego que lo hiciera  Hamburgo, en su Terminal de Altona.

Un portavoz del Puerto de Hamburgo adelantó que actualmente se prepara un estudio de factibilidad sobre la posibilidad de instalar capacidad energética en tierra para dar servicio en todas sus terminales de cruceros.

La opción que se presenta ahora es la de lograr instalaciones que emitan menos contaminación o sean ecológicamente viable.

A ello se suma la construcción de barcos propulsado por gas natural licuado (GNL) que se considera menos dañino, aunque esa afirmación no está ajena a la polémica y otros proyectos como el EcoShip, que pudieran algún dia dar lugar al nacimiento de un crucero ecológico.

Aunque es probablemente el factor de mayor contaminación, no se trata solo del tipo de combustible el tema incluye aguas residuales y desechos, entre otros aspectos.

¿GNL y filtros serán suficientes?

El primero de los buques propulsados con GNL fue ordenado por Carnival, el AIDAnova, con 180,000 toneladas, 337 metros de largo y capacidad para 6,600 personas, uno de los siete de su tipo encargado por esa compañía.

Otras compañías como TUI Cruises y Hapag-Lloyd Cruises aplican tecnología para reducir el óxido nítrico mediante filtros y están equipados para utilizar energía eléctrica costera cuando están atracados.

En oposición a la industria se vislumbran atisbos de boicot a los cruceros con cifras aterradoras como las esgrimidas por NABU (Nature and Biodiversity Union),una organización ambientalista alemana, según la cual los 15 buques más grandes del mundo emiten más óxido de azufre que 760 millones de automóviles.

De acuerdo con ese criterio uno de los problemas es que utilizan combustible pesado altamente tóxico con hasta 3,500 veces más azufre que el de los vehículos terrestres y en Europa el 80% de los cruceros carecen de sistemas de purificación de gases.

De otro lado grupos como Ecologistas en Acción no ven un futuro claro en la industria de cruceros en cuanto a la contaminación y consideran afirmaciones de las navieras como la instalación de filtros más como propaganda y un intento de impedir regulaciones más estrictas para los combustibles con alto contenido en azufre.

La Organización Marítima Internacional decidió implantar un límite máximo del contenido de azufre de 0,50% masa/masa de los fuelóleos usados por los buques a partir del 1 de enero de 2020, límite que supone un considerable descenso respecto al actual de 3,5% masa/masa.

NABU considera esos límites como un paso adelante, pues el contenido permitido ya no será 3,500 mayor que en tierra… pero seguirá siendo 100 veces más contaminante.

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