Sabor e Historia: el tomate, amigo del viajero

Por Miguel Lozano/TurismoPlus.ORG

El viajero que gusta conocer en cada lugar la gastronomía tradicional, se encontrará en muchas ocasiones un aliado que que le ayuda a cruzar el puente hasta lo desconocido: el tomate.

En Italia le presentarán la pasta italiana como un producto nacional y en España el gaspacho andaluz o el pisto manchego, pero lo cierto es que esos y otros muchos platos más tienen un sabor carácterístico aportado por ese viejo conocido.

Pero debe saber que pese a esa universalidad las palabras tomate o jitomate provienen del idioma nahuatl (Tomatl), lo que ya da una idea de su origen americano.

Este fue uno de los alimentos “exóticos” que conocieron los europeos a la llegada a América, aunque en un principio lo percibieron como peligroso y se cuenta que en alguna ocasión intentaron envenenar al Gran Almirante con la ingestión de tomate.

Tal vez esa percepción llevó a que tomara su tiempo en conquistar la comida europea, pese a que se trata de un fruto domesticado para su consumo habitual por los pobladores de América cientos de años antes de la llegada de Colón.

Aunque persisten disputas sobre si el origen fue andino o mesoamericano, es comunmente aceptado que fueron los mexicanos quienes domesticaron el tomate silvestre y cultivaron las especies más grandes, tal como se conocen hoy.

En Italia, donde se convirtió en un ingrediente imprescindible, se le dio el nombre de pomi d’oro, para saltar a la Europa eslava con el nombre de pomidor, como hoy se le conoce.

Cuando todavía no se había convertido en un invitado habitual en Europa fue cultivado como planta ornamental y posó como modelo exótico para las pinturas de prestigiosos pintores del siglo XVI.

Después en la medida que fue siendo visto con menos perspicacia se le atribuyeron en España hasta características medicinales para tratar algunos dolores.

Actualmente se le utiliza en prácticamente todas las mesas, más o menos pudientes, y se incluye en varias comidas consideradas como platos típicos nacionales, aunque esos países se encuentren muy lejos de su cuna: América.

De modo que si en algún momento se siente desconcertado ante un menú en un país al que acaba de llegar, busque entre los ingredientes y seleccione algún plato con tomate como ingrediente y tendrá una mayor probabilidad de ser bien recibido por su paladar.

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