Multas en Florencia por comer en las calles

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Todo parece indicar que el alcalde de Florencia Darío Nardella cree en el poder disciplinario de las dietas porque aprobó aplicar multas de hasta 500 euros, unos 575 dólares, a los turistas que coman al aire libre en ciertas calles de la espectacular ciudad italiana.

Las autoridades de la ciudad encabezadas por Nardella dijeron que el objetivo es combatir a los “turistas groseros”. La regulación ya vigente se aplica en ciertas calles de la ciudad del Renacimiento, incluso cerca de las Galerías Uffizi, desde el mediodía hasta las 3 p.m. y a partir de las 6 p.m. a las 10 p.m.

Se aclaró oficialmente que está previsto que la medida solo dure hasta el 6 de enero de 2019, cuando termina oficialmente la temporada navideña italiana.

De acuerdo con algunos criterios los viajeros de vacaciones suelen comer en la calle para evitar facturas altas en cafés. Pero otros especialistas afirman que la ciudad busca acciones que limiten el comportamiento excesivo de ciertos visitantes de vacaciones.

Un ejemplo de mala conducta en la prensa local es que un turista nadó desnudo en la Fontana de Trevi de Roma recientemente. Otra regulación multa a quien haga nuevamente un acto semejante.

Algunos periódicos han comentado que en realidad se ha declarado en Florencia la guerra a los sándwiches, o al menos a las personas que los comen en el lugar erróneo.

En realidad globalmente Italia parece actualmente enojada con los excesos del turismo internacional. “Se busca frenar una conducta del turismo que se percibe como antisocial”, subrayó un especialista.

No es la primera vez que Florencia trata de frenar lo que se ha mencionado como la ola de turistas “mal educados”. En 2016 se prohibió en la ciudad la comida no local, o esa la traída por extranjeros, al centro citadino. El verano pasado el alcalde amenazó con atacar a los visitantes que comían en los escalones de la catedral con una manguera de agua a presión.

En otras regiones italianas se han prohibido los kebabs, el beber al aire libre e incluso los helados nocturnos con el argumento dudoso de que deben ser protegidos “el sentido del decoro y el orden público”.

Una revista de Florencia observó que las acciones tienen alguna razón porque las calles interiores de la antigua ciudad están llenas, y las tensiones causadas por su congestión están empezando a extenderse.

Ese razonamiento se apoya en que las cuatro calles específicas elegidas para la nueva regulación Via de ‘Neri, Piazzale degli Uffizi, Piazza del Grano y Via della Ninna son muy estrechas y suelen estar repletas de visitantes en los horarios en los que se aplican la regla.

“Si alguien, o peor, un grupo de personas, se detienen en una de esas calles a comer simplemente provocan un problema de interrupción del movimiento de transeúntes”, estimó un florentino.

Para sostener su criterio ese ciudadano dijo que a fines del mes pasado un tendero se peleó con algunos turistas españoles que, a su juicio, estaban bloqueando su entrada después de haber comprado el almuerzo en una tienda de sándwiches a unas pocas puertas más abajo y estar comiéndolos en plena vía pública.

Detrás de todo eso, no obstante, está un visible ascenso de la “lucha” local contra la presión turística excesiva. Las autoridades de Venecia también han entrado en el programa de restricciones hace tiempo. Además de detenerse las entradas de cruceros a la rada veneciana, se instalaron puertas en los puntos de entrada más concurridos de la ciudad.

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