Historia y sabor: la papa, universal

Por Miguel Lozano/TurismoPlus.ORG

Vista con reticencia inicialmente cuando fue llevada de América a Europa, la papa pasó a ser regalo de reyes y con el tiempo se convirtió en un alimento presente en todas las mesas, desde los más ricos a los más pobres, en cualquier parte del mundo.

Es por ello que actualmente es un alimento conocido para el viajero a donde quiera que vaya, aunque con sus variantes casi infinitas.

Hoy está presente desde una sopa polaca, hasta la tortilla española, pasando por la estrella del fast-food (papas francesas o french fries), las papas dauphinoises, la ensalada rusa, el puré o las papas rellenas y muchos platos más de la gastronomía mundial.

Sin embargo, fue en América y concretamente en Los Andes, donde se originó este tubérculo tan socorrido y moldeable, usualmente parte de muchos platos tradicionales en diversos países.

Entre sus mayores éxitos se le reconoce al tubérculo haber contribuido a salvar millones de personas durante las hambrunas que afectaron a Europa, lo que sin dudas contribuyó a su gran popularidad.

Normalmente se acepta que la papa o patata tuvo su origen en los valles peruanos y existen crónicas coloniales de la forma en que los agricultores andinos domesticaron y cultivaron la planta para utilizarla en su alimentación, como hacen actualmente.

Como resultado de la colonización europea de América fue llevada a ese continente, donde además de sus proezas frente a las hambrunas, se convirtió en ingrediente básico de expresiones culinarias de varios países.

Algunos historiadores estiman que las reticencias para aceptar este nuevo alimento en las mesas europeas se basó en la advertencia de exegetas sobre el hecho de que nunca fue mencionada en la biblia. ¿Sería entonces un producto diabólico?

Se le atribuye a Pedro Cieza de León haber llevado como presente en 1588 los primeros tubérculos a los reyes españoles y a Felipe II, posteriormente, entregar al Papa como regalo una planta.

Además de sus propiedades alimenticias, su capacidad para adaptarse a las más diversas recetas y variedades de consumo, se unieron a las cualidades que le permiten el cultivo en diferentes climas para propiciar su universalidad actual.

En prácticamente todos los países del mundo se puede considerar un alimento nacional que se cultiva en diversos climas y terrenos, probablemente uno de los mayores regalos de América a la grastronomia internacional.

Quizás una de las razones de que cuando viaja y come por primera vez un platillo típico encuentre un sabor conocido, no sea un deja vu, sino que su paladar reconoce de inmediato la papa, un puente que conecta al viajero con sus gustos tradicionales.

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