Chocolate suizo, brownie norteamericano

TurismoPlus.ORG

Suiza no produce cacao ni azúcar, dos ingredientes básicos del chocolate, pero el ingenio de sus chocolateros le ha conferido el reconocimiento –merecido- de fabricar el mejor del mundo.

Ahora bien, resulta que uno de los más deliciosos y populares postres de chocolate, los brownies, no son suizos, sino estadounidenses, aunque su origen tiene versiones diferentes.

De tal forma si va a Suiza podrá incorporar a su viaje un recorrido chocolatero que varios turoperadores ofrecen, pero en Estados Unidos degustará un brownie sabiendo que se trata del país donde fue creado

Según una de las historias, como otros grandes descubrimientos, el brownie fue resultado del error cometido en 1897 por un cocinero de Boston, cuando olvidó agregar levadura a una torta de chocolate.

La otra versión ubica su aparición en Chicago, en el hotel Palmer House y se atribuye a la invención de un postre seco que permitiera comerlo sin manchar las manos.

Los investigadores aseguran que apareció por primera vez de forma escrita en el catálogo de la tienda Sears en 1897.

Si bien hay muchas formas de hacerlo, esta es la más clásica:

Una bandeja de tamaño acorde con la cantidad que se quiera hornear se cubre con papel de hornear y se unta con mantequilla.

Se esparce chocolate en polvo y harina. Si se quiere tener un sabor a chocolate más puro se puede suprimir la harina.

Se coloca chocolate picado en pequeños trozos o rallado con mantequilla y se deja a temperatura media en el microondas por 4-5 minutos, tras lo cual se bate hasta obtener una crema con la consistencia preferida.

Aparte se hace una crema batida de huevos y azúcar, se le añade una cucharada de vainilla y bicarbonato.

Se baten las dos cremas hasta obtener y una nueva pasta que se vierte en un bandeja de cristal.

Con el horno precalentado a 180 grados centígrados se deja de 30 a 40 minutos, hasta que al pinchar se compruebe que está seco, pero no demasiado.

Se deja enfriar antes de cortar. Al servirlo se añade helado de vainilla o de chocolate, este último para los super-amantes del chocolate, aunque para algunos puede resultar un gusto demasiado fuerte.

El chocolate suizo, como lo conocemos, tiene su origen en 1819 cuando Francois-Louis Cailler se le ocurrió por primera vez hacer una barra del producto que hasta entonces se tomaba como una bebida.

Para 1875 un familiar de Cailler le agregó leche (algunas versiones dicen que fue otro error) y nació un nuevo producto en alianza con un  vecino fabricante de leche condensada de nombre Henri Nestlé, cuya marca sigue siendo hoy referencia mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: