A comer Hot-Dog

TurismoPlus.ORG Foto: Skeeze

Cuando el inmigrante alemán Charles Feltman puso a la venta en 1867 sus primeros Hot-Dogs en Coney Island, Nueva York, abrió una era infinita de consumo de ese alimento, convertido también en objeto de una competencia internacional anual en las ramas masculina y femenina.

La contienda se realiza en esa zona turística y de entretenimiento de Brooklyn y sus resultados quedan reflejados en una valla que detalla la cantidad de perros calientes ingerida por los ganadores y el tiempo empleado.

Por los hombres, el vencedor volvió a ser el estadounidense Joey Chestnut, alias mandíbulas (Jaws, en inglés), al deglutir 74 panes con salchichas en solo 10 minutos, un nuevo récord en este certamen iniciado en 1972.

Entre las mujeres la también norteamericana Miki Sudo, de 33 años de edad, se llevó el cinturón de campeona por quinto año consecutivo al comer 37 unidades en 10 minutos, 4 menos que la marca implantada por ella misma el verano pasado.

Chesnut ha conquistado todos los títulos desde 2007, con excepción del de 2015, cuando fue derrotado por Matt Stonie 62 hot-dogs a 60, mientras que Sudo ha ganado siempre desde 2014.

El sabroso torneo es organizado por la cadena de salchichas y restaurantes Nathan’s Famous y en el cuadro de honor desde su inicio también aparecen ganadores de Japón y Alemania.  La fama de la competencia quedó reafirmada este año al registrar una teleaudiencia de más de un millón de personas que siguieron el banquete por el canal deportivo ESPN.

Los historiadores del Hot-Dog subrayan la estrecha relación entre Nueva York y ese pan con una salchicha cubierta de kétchup y mostaza y servido “a la mano”, aunque luego registró una importante extensión hacia la costa occidental de Estados Unidos y México hasta alcanzar al mundo entero.

Coney Island es un importante destino turístico de Nueva York, con una playa y diversos centros de esparcimiento, incluido un parque de diversiones que ha sido imitado en numerosos países, al menos en el nombre.

Resulta casi imposible caminar unos cientos de metros por Nueva York sin encontrarse un “carrito” o un establecimiento dedicados a la venta del popular alimento “de bajo costo”, más en una ciudad marcada por un acelerado y multitudinario movimiento de personas que al parecer marchan “contra reloj”.

Ya sea en la turística Times Square, las zonas de Radio City y Wall Street o en los barrios menos relucientes de Brooklyn, Harlem o el Bronx, siempre habrá un perro caliente esperando por el caminante.

 

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